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Necesidades sociales y demanda de servicios sociales en Euskadi

Necesidades sociales y demanda de servicios sociales en Euskadi Necesidades sociales y demanda de servicios sociales en Euskadi

Órgano Estadístico del Departamento de Empleo y Políticas Sociales. Estadística de Demanda de Servicios Sociales / Encuesta de Necesidades Sociales 2018 (EDSS-ENS) . Gizarte Zerbitzuen Eskariaren Estatistika / Gizarte Premiei buruzko Inkesta (GZEE-GPI). Vitoria-Gasteiz, Eusko Jaurlaritza-Gobierno Vasco, 2019.

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La Estadística de Demanda de Servicios Sociales / Encuesta de Necesidades Sociales del País Vasco, cuyos datos de 2018 acaban de publicarse, constata descensos en los problemas de inserción laboral y la demanda y uso de prestaciones económicas, mientras que muestra incrementos en las situaciones de dependencia grave, la carga de cuidado y el acceso a los servicios sociales de base y los servicios de cuidado.

El Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco acaba de hacer públicos los resultados básicos de la Estadística de Demanda de Servicios Sociales / Encuesta de Necesidades Sociales (EDSS-ENS), con datos relativos a 2018. Se trata de una encuesta fundamental para conocer la evolución de las situaciones de necesidad en el ámbito de los servicios sociales en la comunidad autónoma del País Vasco (CAPV) y para conocer la demanda actual de estos servicios y prestaciones. Basada en una amplia muestra estadística ―más de cuatro mil hogares―, la encuesta ofrece datos de interés sobre los problemas sociales en la etapa de escolarización infantil, las dificultades especiales de inserción laboral, las situaciones de limitación y dependencia y los cuidados que reciben las personas afectadas por esas situaciones, los problemas en las relaciones personales y sociales, las dificultades de emancipación y reproducción, y el acceso a los servicios sociales y a diversas prestaciones económicas.

A la espera del informe oficial de resultados, en estas páginas se resumen los principales datos referidos a los problemas de inserción laboral, la evolución de las situaciones de dependencia, el número y características de las personas cuidadoras, así como sobre el uso de los servicios sociales de base, los servicios de cuidado y sobre las prestaciones económicas de garantía de ingresos.

Se reducen los problemas de inserción laboral

En lo que se refiere a la inserción laboral, cabe destacar que se ha reducido, en relación con 2014, el número y el porcentaje de personas afectadas por problemas especiales de inserción laboral, que en 2018 afectan al 6,6% de la población en edad activa (algo más de 90.000 personas). Si bien se ha producido respecto a 2014 una reducción en el número y el porcentaje de personas afectadas por las situaciones que se incluyen en esta categoría (personas de referencia en paro o subocupación crónica durante más de 18 meses, otras personas del hogar en la misma situación durante más de 30 meses, personas en empleo protegido o personas inmigrantes sin permiso de trabajo), el incremento en la incidencia de estas situaciones ha crecido respecto a 2006, cuando afectaban al 3,7% de la población activa.

Merece la pena señalar, por otra parte, que la incidencia de estas situaciones se ha reducido entre los hombres y para el conjunto de la población, pero no entre las mujeres, puesto que entre 2014 y 2018 el porcentaje de mujeres afectadas ha pasado del 7,2% al 7,5%, mientras que entre los hombres se ha reducido del 9,9% al 5,6%. Además, las personas desempleadas han ganado peso dentro de este grupo, puesto que si en 2006 el 57,9% estaban ocupadas, en 2018 solo lo está el 19,5%.

Se reduce el porcentaje de personas con dependencia, pero crecen las situaciones de dependencia grave

En lo que se refiere a las situaciones de limitación y dependencia, se ha producido entre 2014 y 2018 una reducción en el porcentaje de personas afectadas por situaciones de dependencia (medida a través de las escalas de Barthel y Lawton), que afectan ahora al 9,5% de la población vasca, frente a tasas cercanas al 11% en los años anteriores. Sin embargo, las personas afectadas por situaciones de dependencia grave o total han ganado peso dentro de ese grupo, y han crecido también en términos absolutos, al pasar del 1,7% de la población en 2006 al 2,5% en 2018 (es importante, a este respecto, tener en cuenta que se trata de una encuesta domiciliaria, y que a estas tasas de dependencia habría que añadir la correspondiente a las personas ingresadas en centros residenciales).

El incremento de la incidencia general de las situaciones de dependencia grave y total se debe fundamentalmente al aumento que se produce entre las personas mayores de 75 años, entre quienes la incidencia de estas situaciones pasa del 14,9% al 20,4%. En lo que se refiere al tipo de atención que demandan y reciben estas personas, cabe destacar también la reducción respecto a 2014 del porcentaje de personas con dependencia total o grave que no reciben ninguna atención, que pasan del 39% al 33%. Se trata, en cualquier caso, de unas 18.000 personas, a las que cabría sumar otras 6.000 personas con dependencia moderada en esa misma situación. También se debe destacar, en cuanto al tipo de atención que reciben estas personas, el incremento del porcentaje de personas con dependencia total o grave que reciben atención contratada de forma particular (en 2018 alcanzan el 35,3%) y la reducción del porcentaje que representan quienes acceden a servicios de titularidad pública o concertada, que se reducen hasta el 13,3%, frente al 23,9% en 2006, antes de la entrada en vigor de las prestaciones económicas de la Ley de Dependencia.

Se reduce el número de personas cuidadoras, pero crece la carga que padecen

La ENS-EDSS también ofrece datos sobre el número de quienes ejercen labores de cuidado de personas con limitación o dependencia, así como sobre las cargas de cuidado que asumen. Los datos de la encuesta señalan, en este sentido, que se ha ido reduciendo en Euskadi el número de personas que asumen tareas de cuidado a otros miembros del hogar por razones ligadas a enfermedad, discapacidad o ancianidad: si en 2010 el número estimado de personas cuidadoras era de casi 100.000, en 2018 se reduce a 60.400, lo que representa el 3,3% de la población, frente al 5,3% en 2018. El 60% de estas personas cuidadoras son mujeres y el 33,6% tienen entre 55 y 64 años. El mayor porcentaje de personas cuidadoras se registra en ese grupo de edad, con un 6,4% de las personas de 55 a 64 años implicadas en tareas de cuidado.

La reducción en el número y el porcentaje de personas cuidadoras, y el incremento del porcentaje de personas con dependencia total o grave, viene acompañada de un incremento en el porcentaje de personas cuidadoras que destinan a las tareas de cuidado más de dos horas al día. En 2018, el 66% de las personas cuidadoras dedican más de dos horas diarias a los cuidados que prestan, cuando en los años anteriores ese porcentaje apenas superaba el 50%. Es también importante señalar que el 21% de los hogares con personas cuidadoras se han visto obligados a realizar recortes en gastos básicos como consecuencia de la asunción de esas tareas, que el 22,6% ha debido realizar alguna renuncia en su vida educativa o laboral y el 68,2% en su vida social. Además, en el 57,6% de los casos se detectan tensiones en la vida familiar asociadas a la atención cuidadora. En todos los casos, los porcentajes señalados se han incrementado en comparación con los correspondientes a las anteriores ediciones de la encuesta.

Crece el número de hogares que acceden a los servicios sociales de base

Aunque en términos relativos no lo ha hecho, el número de hogares que han accedido a los servicios sociales de base en los tres años anteriores a la encuesta ha crecido de forma notable: en 2006 acudieron a los servicios sociales públicos algo más de 118.000 hogares, mientras que en 2018 los hogares que utilizan estos servicios superan los 150.000. En términos relativos, el porcentaje se mantiene en torno al 16% de todos los hogares vascos, debido al incremento en el número de hogares que se ha producido en este periodo.

Desde el punto de vista de las características de esos hogares, las mayores tasas de uso se dan entre los encabezados por mujeres (el 23,1% de esos hogares han accedido en los tres últimos años a los servicios sociales de base), personas de más de 75 años (28,3%), por personas inmigrantes (38,8%) y entre hogares en situación de privación material (43,6%). Desde el punto de vista del perfil de los hogares usuarios, sin embargo, son mayoritarios los hogares encabezados por personas de nacionalidad española (83,9%) y sin privación (65%), y puede decirse que en cierta manera se han ‘normalizado’ esos servicios, dado que el peso de los hogares en situación de privación respecto al total de hogares usuarios se ha reducido entre 2014 y 2018, tras crecer de forma progresiva entre 2006 y 2014. Algo muy similar ha ocurrido en lo que se refiere a los hogares encabezados por personas de nacionalidad extranjera.

Se reduce la demanda y el uso de ayudas económicas, y crece el acceso a los servicios de cuidado

La mejora de la situación económica ha permitido, por otra parte, que se reduzca el porcentaje de hogares que han demandado prestaciones económicas del sistema de protección económica vasco, así como el número de familias que han accedido a ellas. Desde el punto de vista de la demanda, el porcentaje ha pasado del 11,3% en 2014 al 9,3% en 2018, muy por encima en cualquier caso del 5,7% registrado en 2006. En lo que se refiere al acceso efectivo a estas ayudas, el porcentaje ha pasado del 9,4% al 7,7% de los hogares, también por encima del 5,7% de 2006. Además, un 5,2% de los hogares han accedido a otras ayudas económicas prestadas por las administraciones vascas (prestaciones de vivienda o becas, por ejemplo) y el 0,5% al sistema de ayudas económicas asistenciales del Estado (RAI, Prodi o Prepara, entre otras). Los datos confirman, en ese sentido, el carácter residual de las prestaciones económicas gestionadas en Euskadi por la administración central, que apenas llegan a 4.600 hogares, frente a las 71.000 atendidos por el sistema de protección económica de la CAPV.

En cuanto a las tasas de acceso y la composición de los hogares que perciben la RGI y el resto de las prestaciones del sistema vasco de garantía de ingresos, acceden a ellas el 44,9% de los hogares en situación de privación, el 50,8% de los hogares con todas sus personas adultas paradas y el 35,6% de los hogares encabezados por personas inmigrantes. Sin embargo, la mayoría de los hogares que acceden a estas ayudas (el 68,4%) están encabezados por personas de nacionalidad española.

Ha crecido, por otra parte, el número y el porcentaje de personas que han demandado y que han accedido a servicios de cuidado (ayuda a domicilio, centros de día, teleasistencia y estancias en centros). De acuerdo con los datos de la encuesta, el 7,7% de los hogares tienen algún miembro que ha accedido a este tipo de servicios, frente al 5,9% en 2006. Las tasas de acceso a estos servicios son especialmente altas entre los hogares encabezados por mujeres (13,3%), por personas mayores de 75 años (32,9%) y entre los hogares que tienen alguna persona con dependencia al menos moderada (59,2%). Finalmente, cabe destacar el notable descenso en el número y el porcentaje de hogares que acceden a prestaciones de apoyo a las familias (Gráfico 8), que se ha reducido del 10,2% en 2006 al 3,4% en 2018, debido, al menos en parte, a la reducción de la natalidad.

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