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Más hombres, más jóvenes y menor nivel educativo entre la nueva población usuaria de Cruz Roja

Más hombres, más jóvenes y menor nivel educativo entre la nueva población usuaria de Cruz Roja Más hombres, más jóvenes y menor nivel educativo entre la nueva población usuaria de Cruz Roja

Romera, R., et al., El impacto de la COVID-19 en la población atendida por Cruz Roja a través del Plan RESPONDE. Boletín sobre Vulnerabilidad Social , n. 20, 2021, 128 p.

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Este estudio constata notables cambios en el perfil sociodemográfico y la situación socioeconómica de los hogares atendidos por el Plan Responde de Cruz Roja Española con motivo de la pandemia y aquellos que ya recibían apoyo con anterioridad.

Cruz Roja Española inició en 2009 una serie de investigaciones que, editadas a través del Boletín sobre Vulnerabilidad Social, perseguían indagar en las características de las personas y hogares que utilizaban los diversos programas de esta oenegé en el marco de una crisis socioeconómica entonces incipiente. El estudio que se reseña en estas páginas se refiere específicamente a la población beneficiaria del Plan Responde, con el que la entidad ha reforzado su labor a fin de paliar las consecuencias de la pandemia de covid-19. Esta nueva crisis, cuyos efectos en muchos hogares se suman a los de la anterior, se distingue de aquella por la existencia de un marcado gradiente social de la salud y por haber dado pie a una notable movilización de recursos públicos en materia de sanidad y servicios sociales, un esfuerzo económico y humano que, sin embargo, no ha podido evitar el deterioro de las condiciones de vida en las capas sociales más vulnerables.

El documento tiene por objetivos principales analizar cómo ha influido el contexto de la pandemia en las personas usuarias del Plan Responde y proporcionar datos que permitan evaluar la consiguiente actuación de Cruz Roja. Entre marzo y junio de 2020, esa iniciativa llegó a 788.127 personas, un 21% de las cuales no eran atendidas de la entidad hasta entonces. La investigación se basa en una encuesta telefónica a 1.507 personas beneficiarias del programa, realizada entre septiembre y octubre de 2020. Se trata de una muestra representativa del universo del estudio, con un margen de error de ±4%. Los resultados se han ponderado para ajustarlos a la distribución real de las personas usuarias del Plan según su fecha de alta en la entidad, distinguiéndose dos grupos: el de las personas que utilizaban los servicios de Cruz Roja antes del 14 de marzo de 2020 (754 entrevistas) y el de aquellas que fueron atendidas por vez primera con posterioridad a esa fecha (753 entrevistas). Ambos segmentos se han ajustado, además, por sexo, edad, país de nacimiento y comunidad autónoma de residencia.

Una de las conclusiones fundamentales del estudio es que las personas que accedieron al Plan tras el advenimiento de la pandemia (y que suponen el 21,6% de la población total atendida) presentan un perfil distinto al de que aquellas beneficiarias que ya venían utilizando otros programas de Cruz Roja. Tal como se observa en la Tabla 1, las mujeres continúan siendo mayoritarias en el grupo de nuevas personas usuarias (59,9%), pero la proporción de hombres crece casi diez puntos (40,1%). En esta nueva población usuaria, la edad media resulta considerablemente menor (44,4 años frente a 65,1) y el nivel educativo, algo más bajo, mientras que la proporción de personas nacidas en España alcanza el 80,3% frente al 71,5% del grupo que recibía ayuda anteriormente. En cuanto a la estructura de los hogares, se detecta un mayor tamaño, un mayor peso de los hogares con hijos/as o con menores de 16 años; en cambio, la proporción de hogares con personas mayores es menor.

En relación con la actividad, la situación socioeconómica más frecuente es la jubilación (43,3%), pues no en vano, las personas mayores de 65 años representan el 44,5% del total de la población atendida; un 30,5% de las personas beneficiarias están en desempleo, y un 17%, ocupadas. En cambio, entre las personas que han accedido al Plan más recientemente, las personas jubiladas solo representan el 13,2% y, por ello, resulta más habitual el desempleo (51,7%), seguido de la ocupación (25,3%).

Los indicadores de riesgo de pobreza y exclusión social (Tabla 2), por su parte, muestran claramente que los hogares incorporados al Plan debido a la crisis de la covid-19 se encuentran en circunstancias de mayor vulnerabilidad: nada menos que el 95,2% están en riesgo de pobreza o exclusión y el 92,6% tienen ingresos inferiores al umbral de la pobreza. Al comparar los hogares según cuándo han accedido al Plan, se comprueba que aquellos que han empezado a ser atendidos con la pandemia perciben, de media, menos ingresos mensuales (570,20 € frente a 981,30 €) y que entre ellos hay una mayor proporción de hogares sin ningún ingreso (22% frente a 9,8%).

Los datos de salud son preocupantes. El 56,7% de las personas encuestadas declara que su estado de salud es regular, malo o muy malo, y el 35,2% apuntan que ha empeorado con la pandemia. Los trastornos emocionales están bastante extendidos (66%) y, en menor medida, también lo están las dificultades persistentes para conciliar el sueño (34%). En lo que se refiere a la vivienda, los problemas en este ámbito afectan al 18,2% de la población encuestada y el 6,5% cuenta con una infravivienda o duerme en la calle. Además, el 6% del total se ha trasladado de residencia durante la pandemia, a menudo de forma obligada.

Más de la mitad de los hogares que han accedido al Plan por los efectos de la covid-19 (50,2%) tienen algún menor de 16 años y este grupo etario ha experimentado dificultades en el terreno educativo, que el estudio de Cruz Roja también analiza. Así, un tercio han tenido problemas para seguir el curso escolar durante el confinamiento, en particular por carecer del equipamiento necesario para participar en las teleclases. Si se considera al conjunto de hogares usuarios del Plan, esa brecha digital se muestra aún más sangrante, dado que el 63,8% de los hogares no disponen de ordenador y el 46,6% no cuentan con conexión a internet.

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