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Menor esperanza de vida y peor salud en los barrios ingleses más pobres

Menor esperanza de vida y peor salud en los barrios ingleses más pobres Menor esperanza de vida y peor salud en los barrios ingleses más pobres

Marmot, M., et al., Health equity in England. The Marmot Review 10 years on. Londres, Institute of Health Equity, 2020, 172 p.

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Diez años después de publicarse el célebre Informe Marmot, la Health Foundation analiza en este estudio los cambios que ha experimentado durante este periodo la población inglesa en el ámbito de la salud y sus determinantes sociales.

Las desigualdades en salud hacen referencia a las inequidades sistemáticas entre grupos sociales, que son evitables y, por tanto, pueden ser consideradas injustas. La evidencia ha demostrado que cuando una sociedad tiene grandes desigualdades sociales y económicas, las desigualdades en salud también son notables. En efecto, la salud de la población no es una cuestión que esté condicionada únicamente por la financiación o el funcionamiento de los servicios de salud, sino que depende, en gran medida, de las condiciones en las que las personas nacen, viven y trabajan, así como de las desigualdades que existen en los ámbitos del poder, el dinero y los recursos; en definitiva, los determinantes sociales de la salud.

Elaborado desde este enfoque, el estudio de seguimiento del Informe, publicado hace una década, describe, en primer lugar, los cambios que se han producido en este tiempo en el ámbito de las desigualdades en la esperanza de vida y la salud de la población inglesa y, en segundo lugar, profundiza en algunas de las posibles explicaciones de estos cambios. Una de las principales fortalezas del estudio es el exhaustivo análisis que realiza de la evolución que han experimentado desde 2010 los determinantes sociales de la salud y los cambios que se han producido en cinco áreas clave: el desarrollo infantil temprano, la educación, las condiciones laborales, los medios económicos de subsistencia, y el entorno de vida y de salud de la población. Asimismo, la investigación incluye una revisión de las acciones tanto nacionales como locales y comunitarias que se han llevado a cabo en la última década en Inglaterra en el terreno de las desigualdades en salud y los determinantes sociales, algunas de ellas directamente influenciadas por la publicación del primer Informe Marmot. El estudio concluye con la formulación de diversas recomendaciones y propuestas dirigidas a revertir la tendencia de aumento de la desigualdad y la mala salud.

Desde principios del siglo XX, la población inglesa ha experimentado un aumento progresivo en su esperanza de vida. Sin embargo, a partir de 2011 esta mejora se ha ralentizado drásticamente y parece estar condicionada, en gran medida, por diversos factores sociales. En efecto, la esperanza de vida al nacer sigue un gradiente social claro por nivel de privación del área de residencia, tanto en mujeres como en hombres. Es decir, a medida que la zona de residencia de la población es más desfavorecida, más reducida es la esperanza de vida de sus habitantes. En el caso de las mujeres, la diferencia entre las zonas más pobres y más ricas de Inglaterra es de 7,7 años y de 9,5 en el caso de los hombres. Además, estas diferencias han tendido a aumentar y, en los últimos años, el gradiente se ha vuelto más pronunciado.

Si bien es cierto que la esperanza de vida es una importante medida de salud, el tiempo que una persona puede esperar vivir con buena salud constituye también un buen indicador para medir la calidad de vida de una población. En la última década, en Inglaterra ha aumentado el número de años durante los cuales la población vive con un estado de salud malo o con algún tipo de discapacidad. La esperanza de vida con buena salud al nacer en este territorio entre 2015 y 2017 fue de 63,4 años para los hombres y 63,8 años para las mujeres. Esta estimación implica que más de una quinta parte de la vida de la población transcurre con problemas de salud. Además, más allá de los datos globales, el análisis por áreas residenciales demuestra que las personas residentes en áreas más desfavorecidas en este país, además de tener una menor esperanza de vida, también pasan un mayor tiempo de sus vidas ―que son más cortas― con problemas de salud, en comparación con las residentes en zonas menos desfavorecidas.

En relación con los determinantes sociales, el informe recalca que la primera infancia es uno de los momentos más importantes de la vida de las personas, puesto que condiciona, en gran medida, su futuro, y tiene notables consecuencias en diversos ámbitos, entre ellos, el de la salud. La evidencia científica ha demostrado que las experiencias positivas al comienzo de la vida están estrechamente asociadas con un mejor rendimiento en la escuela, un mejor desarrollo social y emocional, mejores resultados laborales, un mayor nivel de ingresos y un mejor estado de salud, incluida una mayor esperanza de vida. Por el contrario, las experiencias menos positivas en los primeros años de la infancia se relacionan estrechamente con consecuencias negativas a largo plazo: un mayor nivel de pobreza, desempleo, falta de vivienda, conductas poco saludables y un peor estado de salud físico y mental.

En los diez años transcurridos desde el Informe Marmot, en Inglaterra se han producido numerosos cambios sociales, económicos y políticos que han tenido un notable efecto en la salud de la población y en las inequidades en salud. Si bien es cierto que algunas autoridades locales y comunidades han establecido enfoques efectivos para abordar esta cuestión, las desigualdades sociales, económicas y regionales en este país se han profundizado. Entre otras razones, este empeoramiento es debido tanto a las políticas de austeridad y las reducciones generalizadas en el gasto público y la intervención, como al hecho de que el Gobierno central no haya aprobado una estrategia nacional.

Las desigualdades en salud no son inevitables, y pueden ser reducidas e incluso eliminadas si se ponen en marcha las acciones y medidas oportunas. En este sentido, uno de los principales objetivos que establece el informe de cara a los próximos años es la mejora de la salud de la población en las zonas más desfavorecidas del norte de Inglaterra para que alcancen el mismo nivel de salud del que disfrutan las personas que viven en zonas más acomodadas de Londres y del sur del territorio. Para lograr este objetivo, el informe destaca las siguientes cinco medidas: brindar a cada menor el mejor comienzo en la vida; permitir a todas las personas, ya sean menores de edad, jóvenes o adultas, maximizar sus capacidades y mantener el control sobre sus vidas; crear empleo justo y de calidad para la población; garantizar un nivel de vida saludable; y crear o desarrollar espacios y comunidades saludables y sostenibles.

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