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Más de 20 millones de trabajadores pobres en el conjunto de la UE

Más de 20 millones de trabajadores pobres en el conjunto de la UE Más de 20 millones de trabajadores pobres en el conjunto de la UE

Peña-Casas, R., et al., In-work poverty in Europe. A study of national policies. Bruselas, European Social Policy Network, European Commission, 2019, 171 p.

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Este informe de la Red Europea de Política Social muestra que cerca de uno de cada diez trabajadores en la Unión Europea tendría la condición de trabajador pobre.

Tradicionalmente considerado como el principal escudo frente a la pobreza y la exclusión social, la tenencia de empleo ha dejado de ser, en el contexto actual, una vía segura para prevenir situaciones de pobreza. Pese a ser un fenómeno advertido años atrás en aquellos contextos con un mercado laboral desregulado y con un bajo nivel de salarios sociales (especialmente en el mundo anglosajón, a partir de la década de los 80), para los demás países europeos resulta algo novedoso.  En este sentido, fruto de las transformaciones socioeconómicas sobrevenidas después de la crisis económico-financiera de 2008, en los últimos años se ha instalado en nuestra sociedad una nueva categoría laboral: los trabajadores pobres. Ante esta nueva situación, la prevención de la pobreza activa (nomenclatura oficialmente utilizada para denominar el fenómeno de los trabajadores pobres) va teniendo una presencia creciente en la agenda pública y está entrando a formar parte en las estrategias de reducción de pobreza de distintas instituciones. Una de estas instituciones es la Comisión Europea, a cuyo encargo responde este informe de la Red Europea de Política Social (REPS).

En concreto, para un total de 35 países (los 28 de la Unión Europea y los países candidatos), la Comisión Europea solicitó a los expertos nacionales de la REPS la descripción del alcance de la pobreza activa en sus respectivos países, así como un análisis de los problemas específicos en la materia y la identificación de buenas prácticas en su abordaje. De esta suerte, el presente informe se conforma como una especie de síntesis de los citados informes nacionales, ofreciendo una radiografía integral del problema a nivel europeo.

En primer lugar, el informe examina el impacto y la evolución de la pobreza activa para el periodo 2012-2017. Los indicadores apuntan a que en 2017, un 9,4 % de los trabajadores en la Unión Europea (cerca de 20,5 millones) se encontraban en situación de pobreza activa. Asimismo, durante el periodo de análisis las tasas de incidencia han mostrado una tendencia ascendente, con un incremento medio de 0,7 puntos porcentuales. En cambio, si se enfoca el análisis desde una óptica nacional, lo que se observa es una considerable polarización. Por un lado, la diferencia entre las tasas de incidencia de los distintos países puede llegar a ser sustancial. Países con bajos niveles de incidencia como Finlandia (2,7 %) o Chequia (3,6 %) contrastan con otros, tales como Rumanía (17,1 %) o Luxemburgo (13,7 %), en los que el problema presenta una magnitud significativa. Además, la presentación agregada de los datos de evolución enmascara el fuerte crecimiento de las tasas incidencia en algunos países. Por ejemplo, Bulgaria, España, Luxemburgo, Hungría o los Países bajos presentan un incremento superior a 1,5 puntos porcentuales en las tasas de incidencia.

Posteriormente, se presenta una revisión de las políticas públicas implementadas a nivel nacional a fin de incidir de forma directa o indirecta en el problema, y adicionalmente, se evalúan dichas políticas según el impacto que producen en la lucha contra este tipo de pobreza. Brevemente, entre las medidas preventivas más eficaces, primero, se encontrarían los esquemas de salarios mínimos. Pese a resultar un instrumento clave para la prevención de la pobreza de los trabajadores, la evidencia señala que no son suficientes para los hogares compuestos por más de una persona. Además, si bien se apunta a que los esquemas de ingresos mínimos garantizados se constituyen como instrumentos inadecuados y con un impacto limitado, se subraya que en aquellos países donde los trabajadores de bajos ingresos tienen derecho a combinar sus ingresos laborales con el ingreso mínimo garantizado, este instrumento tiene un mayor poder de incidencia. Por último, se constata que una serie de medidas que no buscan aliviar de forma directa la pobreza activa tienen, sin embargo, una capacidad significativa para influir positivamente en algunos condicionantes estructurales que conducen a ella. Por ejemplo, la disponibilidad y accesibilidad a centros y servicios de atención infantil o las medidas de atención sanitaria y cuidados a largo plazo permiten trasladar una parte de las responsabilidades de cuidado fuera de la esfera familiar. Teniendo en cuenta que la intensidad laboral es una de las variables explicativas más importantes de la pobreza activa, mediante las medidas previamente señaladas se facilita una mayor intensidad laboral en las familias, reduciéndose de forma paralela el riesgo de padecer situaciones de privación.

Asimismo, el informe recoge las reformas pendientes y los principales debates en la materia. En este punto, destaca el hecho de que a pesar de ocupar un lugar cada vez más importante en el discurso y en las medidas de políticas públicas, y en contra del interés científico creciente sobre la materia, tiene una presencia escasa en las iniciativas y estrategias de lucha contra la pobreza. Por último, en un cuarto apartado, se presenta una evaluación de los indicadores utilizados para medir el fenómeno, y se delibera acerca de su idoneidad. En este sentido, se resalta la necesidad de disponer de información por sectores económicos para poder identificar los segmentos de trabajadores más afectados y diseñar medidas más efectivas. A modo de cierre, el informe enfatiza la necesidad de combinar un enfoque holístico con otro más focalizado hacia los grupos más vulnerables a este tipo de pobreza.

A lo largo del informe se sugiere que no solo la existencia de la pobreza activa, sino también el amplio segmento social al que afecta, lleva inevitablemente a reflexionar acerca de las limitaciones del sistema económico como eje para alcanzar niveles aceptables de bienestar. Antaño constituida por aquellas personas excluidas del mercado laboral, en los últimos años se han unido al segmento de la población en situación de pobreza personas que participan plenamente en el sistema económico. Estas constataciones, deberían poner en marcha un proceso de recapacitación y llevar a plantear mecanismos y estructuras que permitan sustituir al mercado de trabajo como única alternativa para obtener los recursos necesarios con que poder desarrollar una vida digna. De igual manera, se pone de relieve que la extensión de este fenómeno puede contribuir a reforzar en la ciudadanía la idea de que las desigualdades están más presentes que nunca, lo cual podría fortalecer a los movimientos populistas hostiles al proyecto de la UE.

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